En el marco de la tradicional Noche de Museos de la Ciudad de México, el Palacio Postal fue el escenario que se vistió de color, elegancia y simbolismo con la pasarela del proyecto cultural Catrinas Contemporáneas, que este año llevó por título “México en la piel”. El evento, realizado el 29 de octubre, se consolidó como una celebración que une moda, arte y tradición, al rendir homenaje a una de las figuras más emblemáticas del imaginario mexicano: la catrina.

La pasarela presentó una colección de trajes típicos inspirados en las raíces culturales de distintos estados de la República, confeccionados por talentosos diseñadores nacionales. Cada pieza se distinguió por su riqueza visual y el detalle artesanal que refleja la diversidad del país. El maquillaje, elemento esencial del concepto, transformó los rostros de las modelos en auténticas obras de arte, con colores vibrantes y trazos que evocan tanto la vida como la muerte, en una fusión simbólica profundamente mexicana.

El desfile contó con la participación de 38 modelos, entre ellas mexicanas e internacionales, que desfilaron al ritmo de la música y bajó la mirada atenta de un público que abarrotó los pasillos del histórico recinto postal. La actriz y modelo Marlene Favela fue la encargada de abrir la pasarela, aportando un toque de glamour y carisma que marcó el inicio de una noche memorable.

Entre las personalidades invitadas destacó la presencia de Carla Estrada, reconocida productora de televisión, quien fungió como una de las madrinas del evento. También asistieron la maestra Violeta Abreu, titular de Correos de México, y Esmeralda Hinojosa, directora del Proyecto Cultural Catrinas Contemporáneas.

“México en la piel” no solo fue una pasarela de moda, sino un recordatorio del valor de nuestras tradiciones y de cómo estas pueden dialogar con la contemporaneidad sin perder su esencia. En un espacio donde historia y modernidad se entrelazaron, las catrinas revivieron el espíritu del Día de Muertos con una estética renovada, reafirmando que la identidad mexicana sigue viva, vibrante y orgullosa de sus raíces.

Información: Griselda F. Cano

Fotografías: Edgar Flores Martínez