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Valle de Bravo. Estado de México 18 de Enero. Del 14 al 21 de Enero se llevo a cabo el campeonato internacional Monarca de Parapente 2017, donde compitieron 130 pilotos de más de 17 nacionalidades.

Como parte de este campeonato el equipo de este medio de  información tuvo la oportunidad de realizar un vuelo en Parapente. Para describir esta enorme experiencia nos alistamos muy temprano por la mañana, alrededor de las 4:00 am, emprendimos el viaje hacia Valle de Bravo, cabe mencionar lo  increíble y hermoso que es este lugar ya que  es un lugar con paisajes  tan vividos y amenos, que hace que quieras regresar. por otra parte  aunque era muy temprano y ya nos daban ganas de desayunar, por recomendación de los pilotos , desayunamos algo muy ligero para poder realizar el vuelo  sin sufrir algún malestar.

Uno de los momentos más emotivos antes de realizar este tipo de vuelos  son los momentos previos Al despegue cuando llegas a las oficinas de alas del hombre y cuando conoces al que va a ser el piloto que te fue asignado para realizar el vuelo;  todo es emocionante desde  que ves a los compañeros de prensa que también subirían, y otros pilotos con experiencia que volarían solos, es una sensación de enfrentamiento contigo mismo, saber que vas a volar junto a personas que tienen experiencias y tantas aventuras en este deporte, te hace sentir que puedes hacer lo que sea.

Siempre me mantuve con la mente sin preocupación, sin pensar en el típico “que podría pasar si…”, rápidamente y con muy buena atención por parte del personal, nos registramos y empezó la aventura para ascender al punto de salida.

El lugar donde se realizan los despegues es conocido como el  peñón,  punto de salida de los competidores y donde también nosotros salimos.

Llegar a este punto es un viaje de paisajes y vistas de zonas rurales, que te hacen pensar en la vida campestre con aire tan limpio y vegetación por todas partes, con llanos y planicies que hacen el viaje ameno.

Nos contaba uno de los pilotos, que desde niños ellos se preparan siendo los que recogen el equipo de los pilotos, y después les dan la oportunidad de emprender el deporte y  poder emprender el vuelo. Claro que esto no es de unos días, son muchos años, pruebas, y aprendizajes los que se necesitan para llegar a volar solo.

Lo mejor de llegar es la vista ya que te encuentras en un voladero imponente donde puedes ver montañas  y la enorme altura desde donde despegan los parapentes; ademas de ver a todos los pilotos preparando sus equipos y alistándose, te dan ganas de sacar tus cosas y ponerte a prepararlas también, aunque no las tengas.

Pasamos un rato tomando fotos y entrevistando a algunas personas, y preguntando más sobre la competencia.

Después de  ver a  algunos pilotos despegar, llego nuestro turno, antes que nada   te aseguran con arneses y  cinturones en una especie de  silla en la que vuelas, y el piloto empieza a acomodar el parapente, para tomar la mejor posición  del aire que entra por debajo de este;  ya  asegurado con mi piloto,  aliste  mi cámara de fotografía, le di un ultimo chequeo a mi cámara de video para deportes extremos, y a volar. Sientes el aire pegándote y en un instante te estas  elevando;  con una serie de movimientos el piloto logra ganar altura  y estábamos volando, al momento de dar la vuelta en dirección derecha para tomar los vientos, me di cuenta lo lejos que habíamos llegado en segundos, solo contemplas el momento, lo agradable de estar en una experiencia de esta magnitud, y los paisajes que te deslumbran al ver todo tan minúsculo, sin estar detrás de un vidrio de un avión, aunque es mas riesgoso, pues un viento irregular podía hacernos descender, o elevarnos, o movernos diferente, y sentir turbulencia. Uno trata de tomar las mejores fotos que puede, pero el movimiento complica las tomas, hay que tomar en cuenta que es una experiencia que uno no conoce, el impedimento de las cintas de seguridad, hacen que sea un poco difícil, pero se logro y es como un juego, no sabes que piloto puedes ver para poder tomarle foto frente a ti, o si te elevas mas, para tomar fotos por encima de ellos. Como en otros eventos, son segundos para poder lograr las tomas, siendo el frío un factor que te interrumpe en un momento, puede el aire, y la altura te pegan directo. El acenso es inimaginable, solo quien vuela pude describir lo bien que se siente poder tomar una corriente de aire para subir, cambiar de posiciones, maniobrar y cortejar al peligro.

El descenso es inusual, uno piensa que vas a ir solo descendiendo, pero no, tienes que ir planeando de un lado al otro, para bajar y llegar al punto de encuentro.

Para concluir esta enorme experiencia, vale la pena viajar con personas tan experimentadas como lo fue Eduardo, piloto de Alas del Hombre, y cada uno de los pilotos que tienen la labor de subir, volar, dar una gran experiencia para las personas que se aventuran a hacerlo, y  llegar sano y salvo a tierra.

Este equipo de información y en lo personal Le agradezco a “Alas del Hombre” por la oportunidad de hacer esta sesión fotográfica extrema en las alturas.

Cobertura Angular 11-18MX: Información/Fotos: Julián Castro/ED.